Desastres naturales, accidentes por causas humanas y demás siempre son monitoreados por las Fuerzas Armadas Estadounidenses. Esta situación que conlleva a una especie de “vigilancia constante” por parte del país norteamericano, está focalizada en la acción de solución de emergencias hacia los países en problemas o que atenten contra la seguridad de su territorio.
Uno de estos hechos, ocurrido el 20 de abril, fue el hundimiento de una torre petrolera en las costas del territorio mexicano. Esta situación alarmante ocasionó una marea negra que avanza paulatinamente por el Golfo de México acercándose peligrosamente hacia las costas de Estados Unidos. Dicha situación, además de ser un estado de emergencia por el daño ecológico, imposibilita el comercio y las actividades marítimas de toda la región.
Empleando cifras detalladas, dicho desastre ocasionó el derrame de cinco mil barriles diarios que se van vertiendo diariamente en el mar. Cabe destacar que el escape de tal cantidad se debe a un ruptura del pozo principal de petróleo.
Por este motivo, las medidas respectivas se están planeando en conjunto con el Ministerio de Defensa, El Estado Mayor y la Marina en estrecha colaboración con la Casa Blanca. Todos ellos coinciden con el presuroso avance para evitar una catástrofe mayor.
Finalmente, esta situación no sólo ha causado malestar entre la Marina estadounidense y el comercio industrial. Un grupo de pescadores de Luisiana han presentado una denuncia contra las empresas culpables de tal desastre. Todo ello debido a que el sustento de dicha agrupación tiene como fuente de ingreso la pesca y crianza de mariscos.
La demanda presentada en una corte de Nueva Orleans solicita una reparación de más de cinco millones de dólares por las pérdidas económicas que generarán dicho derramen. Esta situación, pese a que se solucione con la mayor rapidez y eficacia, traerá problemas al ecosistema a largo plazo.
Una de las grandes facilidades que ofrecen en la actualidad los centros militares es el establecimiento de una política de “apertura de puertas” a la ciudadanía. Esto quiere decir, que los centros de enseñanza y de trabajo están libres al ingreso de civiles que desean colaborar con el desarrollo del país. Ese afán de apoyo permite el progreso paulatino y la enseñanza de grandes valores como el amor a la familia y a la defensa de la patria.
Dentro del los principales centros que brindan ese tipo de apoyo es la Guardia Costera de Estados Unidos la que destaca más por su apoyo civil. Ofrece más de 2000 tipos de vacantes de empleo en los que la ciudadanía -sin preparación alguna en la vida militar- puede acceder. Las responsabilidades, la satisfacción y la obligación son las mismas que las carreras militares; permitiendo así la capacitación en moral, disciplina y responsabilidad.
Siguiendo los preceptos de su origen, dicha institución está estrechamente ligada -en la mayoría de sus actividades- al control de las vías de navegación y del servicio de guardacostas. Están más ligadas a la vía administrativa; por ello, las oportunidades laborales que ofrecen guardan relación con el control y análisis de las operaciones de negocios, procesamiento de datos, almacén y archivo de información. Los puestos ocupados en este rubro permiten un buen desempeño de las labores de la Guardia Costera.
Además de las labores antes mencionadas, existen puestos de trabajo que complementan y sirven de respaldo. El trabajo práctico y técnico se complementa con el administrativo en la búsqueda de un soporte en las misiones de la Guardia Costera en las áreas de ingeniería, construcción y asistencia.
Finalmente, los empleos se benefician con un horario de medio tiempo que se ajusta a las labores de los integrantes. Los estímulos y apoyo constante crean un ambiente agradable para efectuar las funciones. Cabe destacar que está incluido el seguro de salud y de vida.