Hace unas pocas semanas sucedió una gran tragedia en uno de los pocos países sudamericanos que se encuentra en vía de desarrollo. Un terremoto de 8,8 grados en la escala de Richter sacudió y destruyo gran parte de Chile (en especial la zona sur). Después de hacer una evaluación de los daños, el gobierno decretó el ingreso de apoyo internacional para las labores de construcción y asistencia a los heridos. Es en este punto que detallamos la colaboración del gobierno norteamericano por parte de la Fuerza Aérea.
Según declaraciones del coronel Byron Mathewson -Comandante de las Fuerzas Militares de Estados Unidos- encargado de las labores en el país sudamericano, la ayuda y estrategias de rescate se centrarán principalmente en las áreas con mayor daño. Además de las solicitud de material y transporte especializado para llevar las tareas de manera correcta.
En aquel momento la preparación militar en base a estrategias, liderazgo y proactividad definen la labor de un buen colaborador. Fueron enviados a la zona dos transportes aéreos C-130 Hercules, asistencia de soldados especializados en labores de rescate y un cuerpo de paramédicos y expedicionarios para brindar apoyo a las autoridades del país.
Pese a la adversidad, lograron completar con eficiencia 17 misiones y más de 37 horas de vuelo en siete días. Labor que destaca por la rapidez y disposición de las fuerzas militares y la capacidad educativa de los centros militares de la zona estadounidense.
Si nos basamos en al preparación médica, la Fuerza Aérea de Estados Unidos posee un programa completo en técnicas de apoyo y soporte en momentos de lucha y de crisis. Además capacitar a los jóvenes cadetes en soporte del peligro y de presión en el campo. Con una capacitación continua en lo que respecta al liderazgo y la experiencia otorgada por las asignaciones en muchos lugares de América se puede alcanzar la precisión en las técnicas de medicina y rescate.