La situación de combate en Medio Oriente sigue siendo un problema para el desarrollo óptimo de la paz y defensa de los derechos humanos. En esta ocasión se llevó acabo un enfrentamiento entre las milicias internacionales, apoyadas por el ejército estadounidense, en contra de una facción Talibán en la provincia sureña de Helmand. La lucha duró alrededor de cuatro horas en las que se pudo capturar a uno de los dirigentes Talibanes.
Según reportes de la OTAN, el líder talibán fue capturado después de un trabajo en conjunto y estratégico con las milicias internacionales. Por la momento, la identidad de dicho dirigente no ha sido revelada hasta que las investigaciones sean más exhaustivas. Todo ello en pro de la búsqueda de más datos y de elementos claves que ayuden en el desarrollo óptimo del ataque.
Como dato adicional, las fuerzas talibanes, para asegurar su defensa, emplearon armamento de gran calibre y de destrucción como granadas propulsoras, metralletas y cohetes. Esta situación motivó a que las tropas internacionales soliciten el soporte aéreo respectivo, ya que combatir la magnitud de ese daño era inevitable.
Cabe destacar que no se presentaron víctimas entre los civiles radicados en la zona; salvo que días antes, cuatro cohetes impactaron directo a una base militar, al norte de Afganistán. El Ministerio de Relaciones Exteriores Corea del Sur, comunicó que ningún grupo armado se responsabilizó del atentado pidiendo con ello, la respectiva investigación del caso.
Finalmente, haciendo un balance de los daños y víctimas entre las tropas aliadas y las enemigas. Se registró un número no revelado de los talibanes que dados de baja o heridos. La situación en la región ha motivado que se ejecuten acciones más radicales. Según lo declarado por el comandante Petraeus, la resistencia de los grupos enemigos ha incrementado directamente con la incursión militar en las zonas más peligrosas de Medio Oriente.