Muchos son los colaboradores que brindan el soporte necesario para que los grupos terroristas atormenten a los civiles. Se han hablado de perfiles que forman parte de personas con comportamientos radicales y pensamientos fundamentalistas, que mantienen unas tradiciones arraigadas, intolerancia a otras culturas y razas, etc.
Sin embargo, existen personas que desde nuestra perspectiva no deberían ser colaboradores en el halo de destrucción causado por los movimientos radicales.
Un claro ejemplo de ello es la participación de un clérigo en el planeamiento de atentados en el territorio Estadounidense. Delimitando un poco más acerca del accionar, detallamos la labor del clérigo Anwar al-Awlaki que a mediados del presente mes forma parte de la lista de Designados Terroristas Globales en base a las investigaciones de los organismos de inteligencia.
La decisión se lleva acabo después de 6 meses de una investigación exhaustiva para dar con el paradero de muchos dirigentes radicales escondidos en tierras norteamericanas. El clérigo ha sido relacionado con dos de los artífices del atentado del 9/11 y con la participación de Omar Faruk Abdulmutallab, un recluta de la facción de Al Qaeda en Yemen intentando realizar un atentado que consistía en hacer estallar un avión en Detroit en las pasadas fiestas navideñas.
Entre las diversas labores que se le han impugnado son las de estar involucrado en la cadena de selección de nuevos reclutas, financiamiento y la planificación de ataques cuyos objetivos son los diversos integrantes de la ciudadanía americana. Esta situación, basada en la cultura del terror implantada desde hace años en el país, crea desconcierto y un sentimiento de alamar masiva.
Finalmente, en lo que respecta al proceso de identificación y agregado respectivo en la lista trae como medidas el bloqueo económico general del afectado (cuentas bancarias y crediticias), la prohibición de realizar negocios con él y evitar el ingreso de dicha persona al territorio nacional.