Uno de los grandes méritos que todo cadete desea obtener es culminar su preparación en las academias y/o escuelas militares. En los jóvenes estudiantes, el poder sentirse orgullosos de que tanto esfuerzo, preparación mental y física les ha servido para formar parte del grupo de élite de ciudadanos norteamericanos ejemplares que velarán por la seguridad e integridad de sus futuras familias.
Cabe destacar que culminada la impartición de conocimientos en los centros militares, se abre un abanico de posibilidades de trabajo y de servicio a la patria. La preparación en las academias no sólo se centra en la responsabilidad, obligación y respeto; sino que capacitan a los jóvenes en profesiones técnicas que les servirán para mejorar sus destrezas en cualquier oficio que deseen fuera del centro de enseñanza, o en un defecto para servir al 100% a las tropas norteamericanas.
Sin embargo, ¿Qué es lo que sucede con los jóvenes que no extienden su contrato con las milicias y desean retomar sus vidas como civiles? En este caso, la enseñanza impartida puede no ser de gran ayuda para la profesión que están solicitando. Además de lo difícil que sería reinsertarse a la vida civil (hablamos de hábitos, costumbres y modos de vida). Es por esta razón que las academias y escuelas militares brindan un apoyo económico y un permanente control en los cambios de comportamiento de sus estudiantes.
Las becas y los créditos estudiantiles avalados por los centros militares son una buena alternativa para que los jóvenes obtengan una profesión deseada cuando culminen con su preparación militar.
Otra opción que les conviene, pero que es novedosa es el sistema de extensión y estudios online. Esto quiere decir que incluso en la impartición militar, los jóvenes pueden acceder a cursos vía web de las profesiones ofrecidas por cada una de las universidades. Esto les permite acumular créditos que serán acumulados para el futuro ingreso del estudiante al campus universitario.
[...] la educación militar; todo ello en base al cambio del modelo de enseñanza militar motivado por la evolución positiva de las relaciones de colaboración entre las Fuerzas Armadas y la sociedad. Este año se han destinado más de 2.600 candidatos